COSAS QUE NO ENTIENDO...
En el cine foro de Vtv William Castillo comenta sobre la agresión que se comete contra la parturienta cuando llega el momento de parir, y a mi sinceramente se me había olvidado ese sufrimiento que sufrí tres veces o más, ya que en el interín entre partos sufrí de un embarazo eptópico y de un ´tumor negro´ que me llevaron al borde de la desencarnación varias veces.
Ayer ver ese cine foro donde de manera cínica la extraordinaria gente de Monte Phyton hace una parodia del acto de parir en un hospital, me hizo recordar los sufrimientos a que fuí sometida en cada ocasión que tuve que ir a un centro de salud a dar a luz.
Con mi primer hijo siendo neófita totalmente en el tema, ya que en la sociedad de antier a las ´señoritas´ no se les informaba sobre la profilaxis de la vida, era un secreto hasta cuando llegaba la regla, lo que causaba traumas indescriptibles ver esa mancha en la pantaleta cuando comenzaba la menstruación y en mi caso las mujeres de mi familia no eran muy comunicativas al respecto.
Vengo de una familia esencialmente de hijos varones, cinco hermanos varones hasta que en las postrimerias de su ciclo de maternidad mi madre parió a mi hermanita y era como un juguete verla entre tantos hermanos mayores, y cuando empecé a menstruar fue en el colegio de monjas donde esas mujeres negadas a la vida me hicieron sentir como que estaba siendo castigada por algún designio divino y en casa tampoco fue muy agradable el acontecimiento por la falta de información materna.
Así que cuando me casé con el único hombre de quién me enamoré y hasta que me tocó parir, la desinformación en aquel tiempo, cuando tenía diecinueve años, la cultura era contraria al buen trato a la parturienta, específicamente en la maternidad Concepción Palacios, la mujer era sumamente maltratada, por su condición social clasificada de E, mas abajo que de pobre, donde se paría en habitaciones de muchas camas y de a dos por cama.
A mi me tocó parir en San Bernadino en una clínica del Seguro Social pero la escuela era la maternidad Concepción Palacios, así que el trato era el mismo que a las madres que acudían a San Martín. Por lo menos a mi me tocó un ser insensible que ante cada llanto y solicitud de ayuda, solo se le ocurría decir: cuando estaban tirando no se quejabas, verdad? y las enfermeras parece que ni mujeres eran ya que no se sentían ofendidas con ese trato para las de su propio género, me imagino que esas enfermeras no parían o no les importaba ese trato.
Después de varias horas sin atención, pasando por un tubo de maltratos desde que debía ser afeitada en mi pubis aguantando el TERROR que eso me causaba ya que la desinformación era total y parece que eso les molestaba, pasamos casi desnudas a esperar el tiempo de parto en unas sillas en un pasillo hasta que era inminente y pasabamos a la SALA DE PARTO...
Aquello era ATROZ, indescriptible, mujeres gritando de dolor por un tal ´pitosin´ que las hacía retorcerse hasta lo indecible y llegar a ese cuadro siendo ignorante totalmente porque era primeriza, me causó terror absoluto. Si debo decir que parí rápido, no tuve esos dolores ya que cuando llegué tenía una abertura considerable y no me pusieron el tal ´pitosin´,
Pero si a usted se le ocurre escribir un guión para una película de terror, escriba sobre EL PARTO en una institución médica, y verá que será un éxito total... Y menos mal que una se olvida de ese maltrato, quizás por la imperiosa facultad de la vida para abrirse camino, que para mi segundo parto en la misma clínica también acudí a ese centro asignado por el seguro social donde cotizaba y en los años setenta era para solamente asegurados, no como ahora que todas podemos asistir a los centros de salud pública por orden del presidente Chávez y su gran humanismo.
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